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grabados
Seguramente, entre las primeras manifestaciones artísticas del
hombre se encuentra el grabado, un sencillo y rudimentario grabado que
hoy es motivo de estudio para los arqueólogos.
Efectivamente, el procedimiento de impresión o reproducción
más antiguo que el ser humano conoce se llama grabado. El hombre
primitivo o prehistórico, usaba ya de esta técnica a partir
del momento en que descubrió que haciendo incisiones, arañando
o rayando con un simple punzón una materia perdurable, como pudiera
ser una piedra, el hueso o el asta de un animal, y bañándolo
o entintándolo probablemente en sangre, podría reproducir
de forma original sus primeras imágenes. Posteriormente, a lo
largo de los siglos, la evolución del grabado y su aplicación
al mundo del arte, así como los diferentes sistemas que se le
han ido sumando a este viejo procedimiento, ha sido grande, combinándose
actualmente con los procesos químicos más modernos y sorprendentes.
Tal vez sea el grabado uno de los procedimientos artísticos
más íntimamente ligados a la técnica dibujística.
Pues bien, todas las técnicas de impresión ofrecen al
artista -dibujante o pintor- un mundo lleno de posibilidades expresivas
y, además, le permiten una gran difusión de su obra. Así,
el carácter intrínseco al grabado facilita la reproducción
exacta, en un número ilimitado de copias o reproducciones, a
partir de una misma y genuina obra de arte.
No obstante, la técnica del grabado ha variado mucho con el
paso del tiempo. En efecto, desde los primeros grabados xilográficos
(grabados en madera), en los que, al entintar la plancha de madera previamente
tallada, se reproducía el dibujo que la tinta definía
al depositarse en las partes altas del grabado, hasta las modernas técnicas
serigráficas (impresión a base de plantillas), el grabado
ha pasado por muchas etapas, que le han ido enriqueciendo como técnica
y como gran medio de expresión y difusión artística.
La impresión en hueco, por otra parte, es aquella en la que
estampa la zona que ha sido grabada, ya que la tinta se introduce en
los surcos producidos en la acción de grabar (aguafuerte, punta
seca, aguatinta, media tinta, etc
En la actualidad, cuando se habla a nivel general de "grabado"
nos referimos a la acción artística que se lleva a cabo
generalmente sobre una plancha metálica. La importancia que ha
alcanzado este tipo de grabado eclipsa, en cierto modo, las antiguas
formas de trabajar a partir de madera o el más reciente método
de efectuar grabados sobre piezas de linóleo.
El grabado en plancha metálica, que cuenta con una larga tradición,
ha sufrido una gigante evolución técnica, siendo muy difícil
enumerar la cantidad de variantes que puede presentar. Por lo general,
sin embargo, se puede hablar de dos tipos de grabado sobre plancha metálica.
En primer lugar, el grabado directo, en el que cabe inscribir el efectuado
con buril, el denominado "punta seca" En segundo lugar, si
el grabado es efectuado de forma indirecta y es el ácido nítrico
responsable de la acción corrosiva de la plancha, existen diferentes
vertientes: el aguafuerte, el empleo de barniz blando, la obtención
de relieves o el fotograbado.
En la estampación sobre planchas metálicas, se pueden
emplear muy diversos materiales, no obstante, hoy por hoy, las que se
emplean con mayor frecuencia son las de zinc, pues éste es un
metal muy brillante y susceptible de ser rayado con la punta de grabar
sin esfuerzo, y además, el ácido nítrico lo ataca
con más rapidez y eficacia que a otros metales.
La palabra "grabado", especialmente en el campo del arte
gráfico, suele usarse -cabe suponer que por comodidad- como denominación
colectiva de toda clase de técnicas incisas y en relieve. Para
aclarar las cosas -y como el grabado es una técnica con entidad
propia- usaremos la palabra exclusivamente para hacer referencia a las
obras creadas rayando directamente la superficie de una plancha metálica
con un buril.
La técnica del aguafuerte tal como ahora la conocemos apareció
sobre todo como una alternativa más rápida y menos exigente
al grabado con buril. Hay pruebas de que los joyeros y, sobre todo,
los artífices de armaduras, conocían el uso del ácido
mucho antes del siglo XVI. Pero es probable que no se utilizase para
atacar planchas de metal e imprimir el resultado hasta el comienzo de
dicha centuria. Por entonces, la impresión de planchas de cobre
trabajadas con buril estaba perfectamente establecida en Europa.
Parece que el aguafuerte surgió aproximadamente al mismo tiempo
en Alemania y en Italia. Subsisten unos pocos ejemplares aislados de
copias tiradas a partir de planchas -generalmente de hierro- dibujadas
y mordidas en su integridad; están hechas en el primer cuarto
del siglo xvi por Urs Graf (c. 1485-1527/8) y por Daniel Hopfer (c.
1493-1536). De épocas anteriores se conservan ejemplares impresos
a partir de planchas de punta seca y grabadas; una de las obras más
antiguas es la del llamado maestro del Dietario, activo durante el último
cuarto del siglo xv.
También Alberto Durero (1471-1528) realizó varias puntas
secas y unos pocos aguafuertes sobre hierro entre 1515 y 1518. Probablemente,
Durero hizo las planchas dibujándolas sobre un barniz y mordiéndolas
con una sola inmersión en ácido; es dudoso que utilizase
algún tapado.